Archivos Mensuales: febrero 2013

Wilt o Sísifo ¿Por quién te cambiarías?

La vida es complicada, a veces uno tiene arrebatos de odio y de misantropía incontenibles y lo único que quiere es destruir todo (o a todos) a su paso. Y sin embargo permanece de brazos cruzados, se lamenta o gime, pero la ira se contiene hasta que acaba desvaneciéndose. Y continúa la rutina con normalidad, no importa el humor, Sísifo no se deshace de la pesada piedra. Así es como siente Wilt.

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Si decides leer Wilt de Tom Sharpe, quizá pienses encontrar una obra “descafeinada”, de esas que no hacen reflexionar, de las que hacen reír disfrutando a la vez de una literatura ligera y de calidad. Y puede que, cuando empieces la lectura, no te sorprendas mucho, pero tampoco te sientas defraudado; Es probable que sea exactamente lo que esperabas, pero con un toque de crítica ácida que lo hace todavía más interesante. Entonces te darás cuenta de que te hace pensar un poquito, lo suficiente para no incomodarte. Lo que sí te incomodará es ver la adaptación teatral, que desmerece (con mucho) a la novela. Arranca carcajadas (en muchas ocasiones) pero hace que el mensaje que quiso transmitir Sharpe carezca de sentido. Porque, pensarás, no se puede españolizar así una obra inglesa hilarante y absurda, precisamente el toque español no parece  absurdo, sino más bien costumbrista y, sobre todo, vulgar. Sharpe pretendía poner frente a un espejo deformante a la clase media, al individuo contemporáneo esclavizado por la sociedad de bienestar. También llevar al extremo las ridículas situaciones que se presentan (tal vez demasiado a menudo) en las relaciones de pareja; Un matrimonio que encuentra en los problemas la absoluta estabilidad, un marido y una mujer que fantasean con la forma de asesinar al otro y no se plantean en ningún momento el divorcio. Una cotidianidad esperpéntica, un protagonista (Wilt) enfrentándose a una roca muy pesada (Eva). Parece que tiene menos suerte que Sísifo…¿No?

Desde luego,  si lees el libro no vayas a ver la obra de teatro. Si has visto la obra de teatro, haz el favor de leer el libro y si no quieres leer el libro jamás, ve al teatro. Pero no te engañes, aunque el argumento sea calcado casi punto por punto a lo que ocurre en la novela, el fondo cambia y mucho. Porque lo que es ridiculizar una situación a lo inglés, no se ve tan ridículo a la española.