Archivos Mensuales: marzo 2014

Los mundos de Marion Peck.

Marion Peck nació en Filipinas, pero siendo muy niña sus padres se mudaron a Estados Unidos y ella creció allí. Le tengo mucha envidia, por cómo dibuja. Sobre todo animales. Adoro los animales, los suyos especialmente. La cabecera de este blog es un dibujo suyo. Colgaría sus pinturas por todas partes.

Llevo dos días viendo su obra y solo puedo decir lo que dije cuando la descubrí: “Marion Peck pinta mundos”. Otros. Maravillosos. A mí por lo menos me inspiran, me inquietan y, sobre todo, me fascinan. Dejo alguna de las pinturas que más me gustan. No está de más deleitarse con las cosas bonitas cuando la realidad se está convirtiendo en un lugar tan feo.

ImagenLeviathan

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Le petit chien

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Dodó

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Kitty

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Barbie Benton

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Solo es posible avanzar cuando se mira lejos

Regeneración: 

1. f. Acción y efecto de regenerar.

2. f. Biol. Reconstrucción que hace un organismo vivo por sí mismo de sus partes perdidas o dañadas.

El término regeneración entendido desde el punto de vista intelectual, es un concepto positivo que se refiere a la modernización y culturización de la sociedad. La Generación del 14 hizo suya esta palabra, con todas las connotaciones culturales que implica. Fue un revulsivo a la España analfeta y atrasada que se situaba a la cola de Europa, como dijo Ortega y Gasset impulsor y miembro destacado de este movimiento, “Europa es la solución y España es el problema”.

ImagenCuadro que ilustra una tertulia literaria de la Generación del 14 en el Café Pombo.

Todo lo que fue la Generación del 14, desde el punto de vista literario, científico, artístico, político y cultural, está recogido en la Exposición que acoge la Biblioteca Nacional hasta el mes de Junio. ¿Y qué sucede cuando la visitas? Que prácticamente todo lo que escuchas y lees te hace pensar que en 100 años hemos aprendido muy poco. O nada. Algunas palabras pronunciadas por Ortega y Gasset a principios del siglo XX tienen tanta actualidad, tanta vigencia hoy en día, que uno sufre una especie de vergüenza, una sensación de vértigo y confusión generacional.

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Ahora que el analfabetismo es funcional estamos necesitados de una nueva ola de creadores a todos los niveles. No porque no haya talento entre “nuestras filas”, el problema está en la gestión de ese talento. Si no se promueve la participación en el ámbito cultural, si no se destinan esfuerzos para que se desarrollen nuevas ideas, si no se proporcionan plataformas para dar salida a esas nuevas ideas, entonces un país se vuelve miserable. Y esto es un toque de atención a políticos y empresarios, que son los que están haciendo de España un lugar miserable, en el que la crisis se enraíza hasta lo más profundo de nuestros cimientos. Va mucho más allá de la economía, toca la conciencia, la sensibilidad social, las inquietudes y los valores más elementales; está afectando a todo aquello que, de una forma u otra, nos hace libres.

Pero todo esto ya lo anticiparon aquellos que formaron la Generación del 14 y eso fue a principios del siglo XX, justo antes de que una guerra se llevara por delante a la mayoría de los intelectuales de nuestro país. ¿Cómo va a terminar esto?

Solo cabe progresar cuando se piensa en grande, solo es posible avanzar cuando se mira lejos. José Ortega y Gasset

Her: Ética y estética de una futura película de culto

Es imposible abordar Her (2013) de Spike Jonze sin hablar de la perfecta comunión entre ética y estética. Si a ti, lector, no te gustó la película es mejor que no sigas leyendo, porque esto lo firma una incondicional de Jonze que, además, salió de la sala enamorada después de haber visto Her.

Mi affair con esta cinta empezó cuando vi el cartel, a tamaño gigante, en los cines de Callao. Lo observaba a diario con esos tonos, el gesto de Joaquin Phoenix  y sus ojos. Me parecía una presentación perfecta de la insignificancia del individuo y de su enormidad.

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Y es que el discurso de la película es, sobre todo, humano, de hecho, definiría el guión de Spike Jonze como una reivindicación de lo humano. Todo ello en un contexto futurista indefinido, anacrónico, en el que la tecnología ha alcanzado un desarrollo espectacular y es imprescindible para la actividad diaria, pero en el que la personas siguen siendo igual de imperfectas y siguen cometiendo los mismos errores una y otra vez. Imaginaos esa sociedad cada vez más deshumanizada e individualista, que condena al hombre y a la mujer al aislamiento y a la ipseidad, en la que sin embargo continúan aflorando con toda su intensidad emociones como el amor, la nostalgia, los celos, la soledad y el afectoLa capacidad de soñar y de intentar cumplir los propios sueños. Pero también el hombre siendo consciente de que es un problema para sí mismo. 

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No es casual que nuestro protagonista Theodor (magníficamente encarnado por Joaquin Phoenix, en el que quizá sea uno de los mejores papeles de toda su carrera), acuda a su mejor amiga cuando necesita desahogarse, hablar, human to human. Exactamente igual que ha sucedido a lo largo de los siglos: Las personas necesitan a otras personas para compartir sus experiencias vitales, sus preocupaciones, sus inquietudes y sentir el contacto físico como una forma de acercamiento y transmisión de sus emociones. Esto es algo que la tecnología no puede resolver, ni siquiera en el futuro que plantea Jonze.

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A priori podría parecer que el planteamiento intenta abrir el debate sobre la inteligencia artificial y es posible abordar el guión desde esta perspectiva, pero sería injusto simplificarlo todo a la eterna discusión sobre este tema. Porque es un texto con tantísimos matices, metalenguaje y riqueza simbólica, que el epicentro de esta obra no debería resumirse de forma tan burda.

Hay una escena en la que Theodor está hablando con su sistema operativo inteligente (la conciencia) y aparece su ahijada de cuatro años. La niña le pregunta a Samantha (el sistema operativo) que dónde está. Samantha responde que en el ordenador, que vive dentro del ordenador. La niña se ríe y le contesta que ella vive en una casa. Esa niña no juzga, simplemente acepta la respuesta. ¿Cuánto perdemos cuando dejamos de ser niños? Perdemos la capacidad de aceptar los hechos desde la parte observante de nuestro cerebro para empezar a utilizar continuamente la parte que juzga los hechos. Dejamos de aceptar para comenzar a imponer condiciones y nos creemos con derecho a utilizar términos como raro, normal, correcto o incorrecto. ¿Qué es lo correcto? Igual que es imposible definir lo raro cuando a personas se refiere, porque todos somos diferentes, vulgares, corrientes, extravagantes, estar vivo implica un estado dinámico, avanzar o retroceder pero siempre en una situación de cambio y evolución. Eso ya lo dice Spike Jonze a través de la voz de Samantha.

No voy a decir que es una película original por el tema central que desarrolla. Pero sí defiendo su novedosa y rompedora forma de tratar un lugar común para todos, una línea argumental manida y muy básica: El amor imposible. En un contexto de ciencia ficción, narrando el día a día de un hombre cualquiera, con toda su complejidad interna, sin demostraciones efectistas, ni extravíos literarios, ni adornos gratuitos. Como el documental que está editando la mejor amiga de Theodor (Amy Adams) sobre el tiempo que las personas pasan durmiendo. No tiene por qué recrear ficciones sobre lo que sueña su madre (en la película es el objeto grabado para el documental), como sugiere su marido. Eso sería faltar a la esencia más pura de aquello sobre lo que quiere transmitir al espectador, entreteniéndole con un discurso fácil, narrando a nivel manifiesto en vez de apelar a los niveles en los que el público debe implicarse y adentrarse para sobreentender y así comprender.  Una auténtica declaración de principios de nuestro guionista y director Spike Jonze.

El escenario con todo su colorido, es un personaje en sí mismo. Cada espacio es parte de los personajes que lo habitan y le dan un sentido, un color. Un ambiente urbano que recuerda mucho a Lost in TranslationSiempre el hombre como un ser aislado (por el motivo que sea, idioma, trauma, depresión, etc.) de su entorno y, sin embargo, formando parte integrante e imprescindible de ese entorno.

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El hombre como parte de algo más grande que él mismo, a pesar del individualismo y del egoísmo feroz al que tendemos cada vez más deprisa. Pero esto tampoco es una idea mía, también nos la cuenta Spike Jonze con la voz de Joaquin Phoenix.

¿La filmografía de este director se estudia ya en las facultades de Comunicación Audiovisual? Porque la incluiría también en las de Filosofía. Sé que muchos pensáis como yo y que esta será una película de culto en algún momento. Lo veremos. O no.