Después de Spike Jonze y Wes Anderson, llegó la obsesión

Hace solo una semana salí maravillada del cine después de ver El gran Hotel BudapestLa película me dejó tan contenta, tan obsesionada con las propias obsesiones de Wes Anderson, que volví a verla solo cuatro días después. Esa segunda vez la chica que vende palomitas en los cines me regaló un cartel de otro películón que también ha trastornado mis sentidos, Her.  Entonces caí en la cuenta de que me sucede algo parecido al “Síndrome de Stendhal” con algunas películas y que últimamente los colores rosas, rojos, violetas y azules llaman poderosamente mi atención.

El gran Hotel Budapest, delicia…

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Por supuesto tengo que aludir también a las ilustraciones de Lyona Ivanova que son geniales y, curiosamente, (casi) todo son rosas y azules. No me pueden gustar más.

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Así que ahora el universo ha cambiado un poquito.

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