Archivos Mensuales: febrero 2015

Divagación prescindible #1: Los Monstruos Molan

Detrás de la afirmación “los monstruos molan” se esconde un hecho trascendental: Aceptar la imperfección, convivir acogiendo los propios defectos y querer nuestros miedos.

¿Por qué todo el mundo debería amar sus miedos? Porque son únicos, porque nos hacen singulares, especiales y nos plantean retos. Porque temer es una prueba de falibilidad y aceptar que no somos infalibles es lo que nos hace maravillosamente humanos.

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Ilustración de Lyona

Volviendo a “los monstruos molan”, molan tanto porque son la expresión de las obsesiones más profundas de quien los inventa. Cada uno tenemos un monstruo (o varios) propio, irrepetible, que simboliza nuestros límites y nos invita a sobrepasarlos. Un monstruo no es un fantasma, a los fantasmas es mejor no darles la mano, porque acaban por llevarse toda la energía y la vitalidad como si fuesen dementoresEn cambio, caminar junto a nuestros monstruos particulares nos hace fuertes.

Ilustración de Edward Gorey
Ilustración de Edward Gorey

Mirarlos a la cara de frente, dibujarlos, ponerles un nombre, bailar con ellos, castigarles debajo de la cama… Negarlos o negar que están ahí solo sirve para cimentar una inseguridad brutal y eso, aunque no lo parezca, sí debería darnos miedo.