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Quiero ser joven y poeta y panker, joder

Poetas y jóvenes y con espíritu punk en el siglo XXI

Lo comparto porque inspiran. Lo comparto porque es muy difícil ser mujer y destacar en el mundo literario si no es haciendo novelas frívolas o historias planas sobre amores aburridos y porno descafeinado.

Lo comparto sobre todo por Berta García Faet, y porque me da mucha envidia buena no haber sido yo la autora de un poema en concreto.

Y lo comparto porque leyendo he vuelto  a una habitación grande y luminosa y fría y calurosa en un séptimo piso de una calle de Madrid. Y porque todo lo que fui ya no soy. Y porque todo lo que soy ahora no lo fui antes.

Y porque no sé quién era la que se fotografió en el espejo de la habitación grande y luminosa y fría y calurosa en aquel séptimo piso de una calle de Madrid. Pero ahora me veo frente a otro espejo y frente a otra persona.

recuerdoMadrid

Y comparto este poema de Berta García porque no lo he escrito yo, pero ha habido algo de magia y siento muy mías estas palabras. Bravo.

“yo que opino que la hipermetropía es una manera legítima de existir y que intento ser buena persona y que estudio mucho ética y metaética y yo que lloro mucho con David Hume y con los galgos maltratados y con los viejos maltratados y con la contaminación de las heces de las gallinas y sus obscenas celdas del tamaño de un folio A-4 y sus viscosas fiebres del tamaño de un subcontinente y yo que creo en los tirabuzones de los páramos y yo que ignoro todo y que me pregunto qué hacer sin lenin y sin cielo qué hacer con el mundo y su cabello cardado y reseco y cómo tocar sus huesos arcaicos y su praxis y el humo de su belleza impenetrable y yo que siempre siento la presencia de un muro fratricida del sabor umami de la leche cuando quiero verter una palabra amable y desaliñada en la gorra entreabierta del mendigo o del músico y yo que sé bastante del amor y que lucho activamente aunque con sueño o con sueños excesivos a favor de la pandemia global de perdón y de esperanza que arrase el planeta tierra tal y como lo desconocemos de una vez por todas y yo que sueño excesivamente sueños de carácter excesivamente erótico y a veces perverso y abrupto y que nunca le perdonaré a mi especie Auschwitz Rosa Parks el Estado-Nación el dinero el niño muerto y yo que olvido mucho y que propongo encender una vela con todos vosotros juntos para recordar todos nuestros olvidos y yo que hurgo en la ranura del logos y no encuentro nada y yo que tengo un progenitor A y un progenitor B y un hermano y una hermana y yo que aun así ignoro todo de la muerte y me pregunto qué cantar cuando anochece y qué cantar que no insulte al famélico o al translúcido o a la mujer bajo las piedras del odio y yo que tirito con virginal desasosiego en el instante crítico de tener que elegir un campo cromático favorito o un animal favorito o un juicio moral verdadero tan sólo un juicio moral verdadero yo me río un poco con envidia un poco con amargura sí lo admito me río un poco con amargura un poco con envidia un poco con un poco de resentimiento sí de la seguridad ontológica del hombre medieval, qué enternecedor es, qué enternecedor”.

Lo que pasa después de leer “LOLITO”

ImagenLolito es una novela de Ben Brooks, un escritor de su tiempo que se adelanta a los tiempos (insultantemente joven incluso para alguien joven). No lo voy a negar, lo compré porque admiro al autor y porque no me pude resistir a la edición tan preciosista de Blackie Books.

la foto

Empecé a leerlo en la playa y lo terminé deprisa. Es imposible dejar la carrerilla una vez empezado. De hecho, mi compañero de piso lo vio en el salón, le llamó la atención, lo abrió y ahora lo tiene él en la playa (curiosa tradición la de este libro paseando por el litoral español). Pero no voy a comentar el estilo narrativo de Ben Brooks, ni las implicaciones psicológicas y sociales que esconde la trama (aparentemente ligera), ni desgranar el comportamiento ni el arco de transformación del protagonista. No.

El caso es que, una vez terminada la historia que narra Etgar (el protagonista), me entraron unas ganas terribles de conocer la versión de los hechos de Macy (Humbert Humbert si hacemos una extraña analogía). Etgar es un adolescente y todo lo que sucede a su alrededor lo transmite con la inocencia y la crueldad que marcan ese salto demencial de la niñez a la edad adulta. Por eso, si fuese Macy quien nos contara la historia, todo sería diametralmente opuesto aunque en esencia el problema fuese el mismo. Ella es adulta, así que tiene que asumir las consecuencias de sus decisiones y responsabilizarse de ellas, ocurra lo que ocurra. Él es demasiado joven y solo le queda la culpabilidad y aprender del error, haga lo que haga será siempre la víctima.

Ser lo que quieres ser, elegir y decidir, decir SÍ o NO. En definitiva las consecuencias de ser y estar por uno mismo. Es lo que se aprende del ensayo-error en el que se supone que consiste la juventud. Y digo se supone porque mucho me temo que nada cambia en esencia cuando se llega a la edad adulta.

Crecer es una verdadera putada. Y lo firmo dos minutos antes de mi cumpleaños.

 

Bizarradas Vol.I: El tutú

Algunos libros pasan por tu vida sin hacer ruido, entonces piensas que has escogido muy mal y los olvidas. Al cabo de poco tiempo no te acuerdas de casi nada. De esos no hablamos, porque no merece la pena. En el lado opuesto, están aquellos libros que, gusten o no, no pueden olvidarse. Entre ellos se encuentra El tutú que,  si no puede olvidarse, es porque es tan absolutamente descabellado, que el surrealismo en el que te has sumergido durante la lectura no desaparece nunca del todo. El título que apunto hoy es absolutamente genial por muchos motivos y, sobre todo, una ruptura completa con el tipo de literatura al que el público general está acostumbrado.

El-tutú

El tutú. Costumbres de fin de siglo.  (Le tutu, Princesa Safo, 1891).

Es el libro más hilarante que he leído nunca. Original, arriesgado, atrevido, escatológico, irónico…Una completa locura y lo que es más impactante: ¡Escrito a finales del siglo XIX! La época de la que data y el hecho de que el autor sea desconocido (Princesa Safo es el pseudónimo), suponen un valor añadido al aura bizarra que envuelve esta obra. El editor francés León Genonceaux, el que se atrevió a editarla, tuvo que huir perseguido por la justicia. Porque es una crítica feroz a las costumbres de la clase media alta francesa, porque tira por tierra cualquier convención social y ridiculiza hasta el extremo a la burguesía de la época. Lo más curioso es que por la estructura, la temática y la trama, podría ser perfectamente una novela escrita en nuestros días. Por problemas con la censura, la justicia y los delitos cometidos por el editor, El tutú se retiró del mercado y acabó en un cajón cerrado. Gracias a la editorial Balckie Books podemos disfrutarlo en todo su esplendor, con prólogo de Juan Goytisolo y una edición preciosa. Recomendadísimo para aquellos que no tengan prejuicios con la lectura en particular y con la vida en general, porque se van a reír de lo lindo.


El próximo libro que recomendaré en el Vol. II de Bizarradas será El único final feliz para una historia de amor es un accidente. (J.P. Cuenca, 2012).

Solo es posible avanzar cuando se mira lejos

Regeneración: 

1. f. Acción y efecto de regenerar.

2. f. Biol. Reconstrucción que hace un organismo vivo por sí mismo de sus partes perdidas o dañadas.

El término regeneración entendido desde el punto de vista intelectual, es un concepto positivo que se refiere a la modernización y culturización de la sociedad. La Generación del 14 hizo suya esta palabra, con todas las connotaciones culturales que implica. Fue un revulsivo a la España analfeta y atrasada que se situaba a la cola de Europa, como dijo Ortega y Gasset impulsor y miembro destacado de este movimiento, “Europa es la solución y España es el problema”.

ImagenCuadro que ilustra una tertulia literaria de la Generación del 14 en el Café Pombo.

Todo lo que fue la Generación del 14, desde el punto de vista literario, científico, artístico, político y cultural, está recogido en la Exposición que acoge la Biblioteca Nacional hasta el mes de Junio. ¿Y qué sucede cuando la visitas? Que prácticamente todo lo que escuchas y lees te hace pensar que en 100 años hemos aprendido muy poco. O nada. Algunas palabras pronunciadas por Ortega y Gasset a principios del siglo XX tienen tanta actualidad, tanta vigencia hoy en día, que uno sufre una especie de vergüenza, una sensación de vértigo y confusión generacional.

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Ahora que el analfabetismo es funcional estamos necesitados de una nueva ola de creadores a todos los niveles. No porque no haya talento entre “nuestras filas”, el problema está en la gestión de ese talento. Si no se promueve la participación en el ámbito cultural, si no se destinan esfuerzos para que se desarrollen nuevas ideas, si no se proporcionan plataformas para dar salida a esas nuevas ideas, entonces un país se vuelve miserable. Y esto es un toque de atención a políticos y empresarios, que son los que están haciendo de España un lugar miserable, en el que la crisis se enraíza hasta lo más profundo de nuestros cimientos. Va mucho más allá de la economía, toca la conciencia, la sensibilidad social, las inquietudes y los valores más elementales; está afectando a todo aquello que, de una forma u otra, nos hace libres.

Pero todo esto ya lo anticiparon aquellos que formaron la Generación del 14 y eso fue a principios del siglo XX, justo antes de que una guerra se llevara por delante a la mayoría de los intelectuales de nuestro país. ¿Cómo va a terminar esto?

Solo cabe progresar cuando se piensa en grande, solo es posible avanzar cuando se mira lejos. José Ortega y Gasset

“La utilidad de lo inútil”

Hace justamente una semana, me hice con La utilidad de lo inútil (Acantilado, 2013) un ensayo en el que se defiende la NECESIDAD, con mayúsculas, de formar a las personas en el Humanismo. En una sociedad que tiende cada vez más hacia el utilitarismo y el mercantilismo extremo, hay que recordar la importancia del verdadero conocimiento y de los procesos creativos como fines en sí mismos.  Pretender que toda actividad que llevamos a cabo nos reporte un beneficio ulterior es deshumanizador.

El autor es Nuccio Ordine y quiero compartir esta entrevista que encontré acerca de su libro en el blog “Lecturas Sumergidas“.  Aún no lo he leído, puede que empiece esta noche, pero de momento ha conseguido que me sienta menos pesimista (antropológicamente hablando).

Entrevista a Nuccio Ordine: http://lecturassumergidas.com/2014/01/26/nuccio-ordine-la-cultura-es-peligrosa-para-la-clase-politica/

Inside Joel and Ethan Coen

A principios de enero se estrenó en España “A propósito de Llewyn Davis” (Inside Llewyn Davis, 2013) precedida del éxito unánime entre la crítica y el público estadounidense. Y es que, esta película es la sublimación de cada uno de los personajes, situaciones y planteamientos anteriores de los hermanos Coen: Han logrado el equilibrio perfecto entre diálogos y silencios, entre el drama y el humor, la unión de lo anodino y lo esperpéntico.

El dueto formado por los hermanos Joel y Ethan Coen ha sido estudiado y analizado desde tantas ópticas, tantas disciplinas y tantos puntos de vista (a favor y en contra de sus discursos audiovisuales) que, al menos, hay un hecho que se rinde a la evidencia: Sus trabajos generan expectación y el resultado pocas veces deja indiferente.

En su último trabajo, los Coen han dado todo el protagonismo a otro antihéroe imparable, enfrentado a su destino y con unos principios sólidos (equivocados o no). Esta vez lo encarna un músico de folk, Llewyn Davis, al que amar y odiar a partes iguales durante la proyección. Un joven que vaga a cuestas con su guitarra y un gato, sin casa y sin dinero, apelando a la caridad de sus amigos y conocidos para tratar de sobrevivir al invierno. Un día decide enfrentar de una vez su destino y quizá madurar, así que juega su última carta viajando de los cafés del Village hasta Chicago, para intentar que el magnate de la música Bud Grossman le haga una prueba y lance su carrera.

Es una representación de “El Mito de Sísifo” de Albert Camus y también una Odisea moderna con un Ulises a la deriva luchando por volver a un hogar que ya no le pertenece. Además este Ulises camina en círculos, con la pesada piedra de Sísifo subiendo montaña arriba y dejándola caer de nuevo al llegar a la cima para volver a emprender la tarea una y otra vez. Como dijo Camus, la absurda carga que arrastra el individuo moderno.

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El binomio filosofía/cine del que se nutren las obras de los Coen lleva a unos resultados muy interesantes desde ambos puntos de vista. La influencia de la corriente existencialista, la filosofía de la religión y los valores éticos y morales del ser humano, están presentes prácticamente en todas sus películas; Por ejemplo en “El hombre que nunca estuvo allí” (The Man Who Wasn’t There, 2001) es inevitable evocar la obra  “El extranjero” de Camus, cuando el destino guía y enreda el devenir de los acontecimientos de tal forma que es imposible escapar, y al individuo solo le queda resignarse, aceptar que está sometido a fuerzas que no puede controlar ni cambiar y que el mero hecho de vivir es un callejón sin salida. En la oscarizada “No es país para viejos” (No country for old men, 2007) se halla la encarnación de la propia maldad, aparentemente sin sentido, en la increíble interpretación de Javier Bardem como un asesino jugando a ser Dios y decidiendo con una moneda (el destino y el azar) quién vive y quién muere, mientras el shérif intenta poner orden al caos para anticipar sus movimientos. “Un tipo serio” (A serious man, 2009) muestra a un perdedor buscando el sentido de la vida a través de la religión (judía), tratando de encontrar su lugar como ser-en-el-mundo.

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Tanto los temas que abordan, como el trasfondo ético-filosófico de sus guiones, están impregnados de uno de los sellos más característicos de la marca Coen: La fina ironía y el sentido del humor negro y ácido que les permiten ridiculizar situaciones dramáticas, y también radiografiar su propio país (Estados Unidos) y la religión en la que fueron educados (la tradición judía) para dejar en evidencia los sinsentidos e incoherencias tanto del dogmatismo como de la cultura del dinero.

Quizá la cinta que mejor refleje esta idea sea “El gran Lebowsky” (The big Lebowsky, 1998), (una de mis películas favoritas, confieso) y sin duda una sátira genial sobre el poder del dinero, el American way of life y los valores de la sociedad estadounidense.

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El fondo en su obra es uno de los aspectos que la hacen tan importante, pero no se puede dejar de lado la forma, porque si en algo son expertos los hermanos Coen, es en hacer que cada plano sea en sí mismo un discurso independiente y la parte de un todo. Es quizá el aspecto que más se critica, cuando muchos dicen aquello de que en las películas de los Coen “no pasa nada”, en realidad están pasando por alto algo que eleva la calidad de sus obras, la preferencia por los planos analíticos, la importancia de narrar mediante los detalles que capta la cámara sin que haga falta contarlos mediante el diálogo. A esto se le puede llamar la importancia de los silencios. Las acciones son lentas e incompletas, porque se presupone en el espectador la capacidad para completar los huecos. De esta forma, en “A propósito de Llewyn Davis”, la relación del protagonista con la novia desquiciada de su amigo (encarnada por Carey Mulligan) se cuenta mediante elipsis. Los hilarantes personajes que conducen a Llewyn hasta Chicago desaparecen igual que aparecieron, sin que el espectador sepa más de ellos que el propio personaje principal. Esto es así porque no necesitamos saber más, no es relevante para la historia, igual que sucede en la propia realidad, cuando nos cruzamos con cientos de personas que entran y salen de nuestras vidas en horas, días o años y de las que solo atrapamos la porción que hemos compartido con ellas.

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Porque en esta cinta la cámara se sitúa para parecer que no está, haciendo partícipe al público de la historia desde dentro. Así los hermanos Coen introducen y expulsan al espectador de la narración a su antojo, para que podamos ver lo que ellos quieren que veamos desde el punto de vista que han elegido para cada situación. Eso es maestría y talento desde el papel en el que se ha escrito el guión, hasta la sala de montaje, pasando por la silla del director.

Por deliciosos azares de la vida, acabo de descubrir este artículo sobre George Orwell y la explicación del propio autor sobre uno de mis libros de cabecera: 1984

Imagen¿Era este escritor inglés un visionario? Han corrido ríos de tinta sobre él. Y tal vez lo fuera. Supo ver cómo sería el mundo controlado por un líder carismático, habló del totalitarismo moderno y del enorme poder que ejercen los medios de comunicación sobre las masas (Me pregunto qué diría de Internet ahora). Desde luego, su Ciencia Ficción no parece tan ficticia ahora.

Comparto el enlace del texto que publicó Principia Marsupia hace un par de semanas. Disfrutad:

http://www.principiamarsupia.com/2013/08/13/la-carta-en-la-que-orwell-explica-1984/

La genial entropía de Bolaño.

Utilizaré pocas palabras para explicar la grandeza de Roberto Bolaño. Descubrirlo fue un hallazgo genial (entiéndase genial atribuido, literalmente, a un genio), porque solo alguien con un dominio extraordinario de la palabra y un profundo conocimiento de la estructura narrativa puede deconstruirla como lo hizo él en su obra. Las novelas de este chileno afincado en Blanes son el resultado de haber metido en una coctelera a Cortázar y Borges con una pizca de esquizofrenia y muchos kilómetros recorridos huyendo y buscando, siempre escribiendo.

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Murió joven, para convertirse en un autor de culto, cuyas novelas son un reflejo distorsionado de lo que fue su juventud: Un caos de personajes, de tramas, todo en un desorden perfectamente ordenado… La explosión pasional por la vida al fin y al cabo.

Leí con con auténtica voracidad Los sinsabores del verdadero policía y al terminar guardé un día de luto antes  de comenzar Los detectives salvajesPuede que el Universo Bolaño llegara a obsesionarme, sobre todo el misterioso personaje Archimboldi cuya aparición es reiterada en sus textos, y también la mamá de los poetas real visceralistas Cesárea Tinajero. Es imposible no involucrarse con él en la búsqueda de nombres tan recurrentes, intentando encontrar un significado a cada uno de ellos.

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Desde hace unos meses 2666 me espera en la estantería, su gran obra póstuma, que escribió hasta que le llegó la muerte para asegurar un futuro a sus hijos (porque Bolaño empezó a comer de su arte muy tarde y nunca imaginó en vida que se convertiría en una de las joyas de Anagrama). Incluso apalabró con Herralde cómo debía publicarse la novela, pero por respeto al texto y con el consentimiento de los herederos, finalmente 2666 se configuró de forma íntegra, como un todo unificado en más de mil páginas.

De haber vivido más tiempo, seguro que observaría con incredulidad detrás de sus enormes gafas  el haberse convertido en un autor de lectura obligada en las universidades.

¨¿Qué hay detrás de la ventana?…

…Una estrella¨

Cuatro razones y media para leer a Eugenides

1. Porque ha escrito una de la “Grandes Novelas Americanas”, Middlesex,  por la que fue premiado con un merecidísimo Pulitzer.

2. Porque demuestra página tras página un dominio absoluto de la técnica narrativa sin caer en la petulancia. Engancha desde la primera página con una prosa ágil, rica y natural. Sin pretensiones.

3. Porque perfila  la psicología de sus personajes con un equilibrio perfecto entre una sutileza casi ingenua y el realismo más descarnado.

4. Porque radiografía la sociedad con firmeza y madurez, sin perder su particular óptica ligeramente naíf . Las vírgenes suicidas es un relato suave y desgarrador a un tiempo, la pérdida de un futuro, la victoria sobre todos los futuros posibles.

5. Cuando lea su tercera novela, La trama nupcial, añadiré la quinta razón. Mientras tanto, ¿Alguna sugerencia?

Albert Camus e Internet.

Albert Camus e Internet.

Camus declaraba en un artículo recogido en la obra “Crónicas (1944-1953)” que el periodismo que se hacía en Francia en plena ocupación carecía de moralidad, de rigor y, sobre todo, de espíritu crítico.

Sus crónicas reflejan el malestar de Camus con el tipo de presa que se hacía en aquel momento pero, lo más triste de todo, es que muchas de sus ideas encajan perfectamente en el año 2013. No hemos aprendido nada.

Destaco la siguiente porque, mientras la leía, pensaba inevitablemente en el uso que hacemos de Internet:
“La cuestión es cierto tono que era posible adoptar desde el principio y no se adoptó. Precisamente en el momento en el que esa prensa se está haciendo, en el que va a adquirir su rostro definitivo, es cuando importa que se examine a sí misma. Sabrá mejor lo que quiere ser y lo será.”

¿Que por qué pienso en Internet al leer estas palabras? Porque es el ejemplo de algo que está naciendo, creciendo y evolucionando a un ritmo tan rápido que apenas somos conscientes de ello y, lo más importante, lo estamos construyendo entre todos. Por este motivo, debería ser una superación de lo anterior yendo mucho más allá de la mera tecnología, hablando de uso y  contenido. Por desgracia, y de forma mayoritaria, la utilización de esta herramienta tan poderosa es de mucha menos calidad que lo que ya conocíamos.

Estando la red en pañales, todavía tenemos una oportunidad para darle el aspecto y la cara que nos gustaría que tuviera. Revindicar que no todo vale, aunque algunos lo quieran llamar democratización de la información. Llegar a ese futuro que sea realmente una superación del pasado, al menos, en cuanto a calidad se refiere.